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No va a ser la primera mujer que presida el palquillo de la Campana, pero sí la primera consejera que ocupe ese lugar. Esa Semana Santa de hoy y del mañana en la que la mujer debe estar tan presente como el hombre es la que vamos a ver este año, si el tiempo no lo impide. Las consejeras, Esther Ortego, Milagros Ciudad y Maruja Vilches van a estar en los puestos de control, pero con Maruja, consejera de gloria, va a ocurrir algo lleno de ternura. No sólo va a ser la primera miembro del Consejo que conceda una venia, sino que se la otorgará a su propio hijo. Ocurrirá el Martes Santo cuando el diputado de Los Javieres llegue por la Plaza del Duque y se dirija a la mesa. Los hombres piden permiso a las mujeres. Eso es importante. Pero más lo es que el hijo le pida el permiso —la venia— a la madre. Estampa llena de ternura que no debe pasar desapercibida el próximo Martes Santo.